La musicoterapia
utiliza la música para conseguir objetivos terapéuticos, manteniendo,
mejorando y restaurando el funcionamiento físico, cognitivo, emocional y
social de las personas. Es por eso que, debido a sus beneficios, es una
terapia muy utilizada en el ámbito de la discapacidad, entre otros.
Realizada por un musicoterapeuta, pretende facilitar y promover la
comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la
expresión y la organización. Niños y adultos con dificultades en el
aprendizaje, problemas de conducta, trastornos en el desarrollo, con
dificultades en la socialización, con enfermedades degenerativas,
discapacidad mental, incapacidades físicas o daño cerebral son algunos
de sus destinatarios
A través de diferentes actividades mediante la música como cantar,
bailar o tocar instrumentos, los pacientes obtienen grandes beneficios
que pueden ir desde favorecer el desarrollo emocional y afectivo a
agudizar la percepción auditiva y táctil, pasando por una mejora de la
coordinación motriz, aumento de la autoestima, desarrollo de la
sociabilidad y mantenimiento de la memoria y la orientación, entre
otros.
Por ejemplo, en personas con enfermedades psíquicas, la
musicoterapia les potencia la autoidentificación y la autoestima,
mientras que en personas con discapacidad física les ayuda a recobrar el
ritmo físico. En pacientes con problemas auditivos, la música, sentida
mediante vibraciones, les permite activar su sistema nervioso.
Actualmente, esta terapia se ha difundido por toda Europa, Asia, Oceanía
y una gran cantidad de países del continente americano como Brasil,
Chile, Argentina y Estados Unidos. En España existen múltiples
asociaciones de discapacitados que imparten esta disciplina.
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